XXVI Reunión Internacional del EMGC en Villasarracino, Palencia

Más de 90 inscritos, una ruta inolvidable por la Montaña Palentina y un pueblo completamente volcado. Así fue la XXVI Reunión Internacional del España Moto Guzzi Club, celebrada del 30 de mayo al 1 de junio de 2025.
 
Parada en el Alto de la Varga

Del 30 de mayo al 1 de junio, el municipio de Villasarracino (Palencia) se convirtió, en el epicentro nacional —e internacional— de la pasión por Moto Guzzi. Esta 26ª edición reunió a más de 90 inscritos llegados desde todos los puntos de España y más allá, en un fin de semana donde la amistad, la pasión por las motos y la carretera fueron el lenguaje común.

 

La policía de California nos recibía en Villasarracino
 
Una llegada pasada por agua… y una cena para entrar en calor
 
La tarde del viernes no lo puso fácil. Las tormentas descargaron con fuerza sobre gran parte del norte peninsular, y las motos llegaron bajo un cielo oscuro, con viento y lluvia. La llegada a Villasarracino se convirtió en una especie de prueba de resistencia épica, donde la ilusión por reencontrarse y el calor del grupo compensaron cada gota caída.
 
Pero la recompensa llegó pronto. Esa misma noche, en un ambiente ya mucho más seco y cálido, más de 50 comensales se reunieron en la cena del viernes, dando el pistoletazo de salida al encuentro. Risas, reencuentros, abrazos y muchas ganas de compartir ruta llenaron la velada. Fue una noche animada, con buen ambiente, que marcó el tono del resto del fin de semana.
 
 
Guzzistas cenando el viernes
Más guzzistas cenando el viernes
 
Ruta por la Montaña Palentina: lagos llenos, pastos verdes y aroma a libertad
 
El sábado por la mañana las Guzzi tomaron la carretera para recorrer un auténtico tesoro del norte peninsular: la Ruta de los Lagos, un itinerario de película por la Montaña Palentina.
 
El día amaneció espléndido, con cielo limpio y temperatura perfecta. El paisaje lucía radiante, con los embalses llenos hasta el borde, reflejando el verde intenso de los pastos que llegaban hasta la misma orilla. El agua y la hierba se mezclaban visualmente, creando un efecto mágico a cada curva. Vacas y caballos pastaban tranquilamente en libertad, añadiendo ese toque auténtico que solo se vive en la montaña. Era una postal tras otra.
 
 
NTX de Radius que se unió a nosotros desde Cuneo (Italia)
Las motos listas para la ruta

 

Durante el recorrido, el grupo hizo una parada en el mirador del Alto de la Varga, donde se aprovechó para reagruparse y disfrutar de un almuerzo con vistas espectaculares. Un momento para reponer fuerzas, charlar y contemplar el entorno en silencio, mientras las motos descansaban alineadas bajo el sol.

 

 
Giancarlo y la Bellagio: anécdota con final feliz (y bridas, claro)
 
Cada reunión deja historias que se recuerdan con una sonrisa. Este año, una de ellas fue protagonizada por Giancarlo, que recorrió más de 800 kilómetros desde El Campello (Alicante) con su imponente Moto Guzzi Bellagio. Durante el trayecto, y a la altura de Ciudad Real, el guardabarros trasero decidió soltarse, poniendo a prueba su ingenio rutero.
 
Como buen veterano, Giancarlo tiró de ese accesorio indispensable en cualquier viaje en moto: las bridas. Con unas cuantas bien colocadas, logró sujetar provisionalmente el guardabarros hasta llegar a Villasarracino, donde, como suele pasar en esta gran familia, no faltaron manos ni ganas para arreglarlo como Dios manda.
 
La reparación fue tan efectiva como distendida: herramientas improvisadas, bridas, risas y unas cervezas bien frías acompañaron el proceso, que terminó con la pieza perfectamente ajustada y Giancarlo más que satisfecho. Un momento de compañerismo puro, como solo se vive en una reunión motera.
 
Reparachione di prechichione
 
Radius, desde Cúneo: el espíritu Guzzi en estado puro
 
El espíritu internacional del club lo encarnó este año Radius, llegado desde Cúneo, al norte de Italia, a los mandos de una robusta Moto Guzzi NTX 650. Más de 1.400 kilómetros de carretera para estar presente en Villasarracino, compartir ruta, charlas y cenas, y representar —como solo un italiano puede hacer— el alma original de la marca del águila.
 
Por todo ello, Radius recibió el merecido premio al más lejano, en un momento muy especial del fin de semana. Aplausos, abrazos y una ovación cerrada reconocieron su esfuerzo y su pasión.
 
Radius y su NTX

 Durante el encuentro, el concesionario Motocyl también tuvo su espacio destacado, acercando a todos los asistentes tres modelos que representan el presente y el futuro de Moto Guzzi: una elegante V7, una polivalente V85 TT y la esperada nueva Stelvio. Las motos, expuestas en su stand, atrajeron miradas y comentarios durante todo el fin de semana, sirviendo como punto de encuentro entre la tradición y la innovación de la marca.

 

Stand Motocyl
 
Un pueblo que se volcó… y manos que hacen posible lo imposible

Si hubo algo que marcó la diferencia este año fue la implicación total de Villasarracino. Desde la acogida inicial hasta los últimos brindis, el pueblo entero se volcó con la reunión: abrieron sus puertas, ofrecieron su ayuda, participaron en la organización y demostraron que los valores de la moto clásica —compañerismo, generosidad, respeto— siguen muy vivos en los pueblos con alma.

 

Iglesia de Villasarracino

 

Y no podemos cerrar este reportaje sin una mención especial a la estimable ayuda de Óscar, cuya implicación fue clave en muchos momentos del fin de semana. Siempre dispuesto, resolutivo y con buen humor, Óscar fue una de esas piezas invisibles pero esenciales que hacen que todo funcione.
Igualmente, merece un agradecimiento muy especial Francesco, presidente del club, por su esfuerzo incansable, dedicación y trabajo antes, durante y después del evento. Su implicación total fue fundamental para que esta reunión saliera adelante con éxito, y quienes estuvimos allí fuimos testigos de su entrega constante y generosa.

 
GALERÍA DE IMÁGENES